Si volviera a empezar un negocio online en 2026, no haría esto

Ana
Ana

Mesa de Navidad desordenada después de la cena, con copas y restos de turrón, iluminada con luz cálida mientras una televisión aparece desenfocada al fondo.

La escena se repite todos los años.

Empezar un negocio online en 2026 se parece más a esto de lo que nos gusta admitir.

Mesa recogida a medias, copas aún llenas, alguien diciendo “yo ya no puedo más” mientras al fondo hay una guerra silenciosa por el último trozo de Suchard. El clásico, claro. El bueno.

En la tele suenan villancicos o un especial de fin de año que nadie está mirando de verdad. Y entre bocado y bocado, alguien suelta la frase clásica:



Con las uvas pasa igual.
Doce deseos, doce propósitos, y esa sensación rara de querer cambiar algo… pero no tener muy claro el qué.

Si volviera a empezar un negocio online justo ahora, con 2026 asomando por la puerta y el papel del turrón todavía encima de la mesa, hay muchas cosas que no haría. Y no porque no funcionen en teoría, sino porque ya sé cómo se sienten en la práctica.

Y eso cambia mucho las decisiones.


No empezaría comprando claridad

Personaje animado pensativo llevándose la mano a la cabeza, representando un momento de reflexión antes de tomar una decisión.

Lo primero que no haría sería lanzarme a comprar formación esperando que me ordene la cabeza.

Porque no suele funcionar así.

Hay un punto en el que no falta información, falta decidir. Y comprar cursos puede convertirse en una forma elegante de aplazar esa decisión. Te mantiene ocupada, entretenida… pero en el mismo sitio.

Si estás en ese punto, escribí una guía completa sobre cómo elegir una formación online sin que te vendan humo.

Si volviera a empezar, antes de aprender nada nuevo me preguntaría:

Porque muchas veces avanzar no va de sumar, sino de quitar.


No elegiría el camino que mejor queda contado

Persona pensativa frente a un ordenador portátil viendo un vídeo en redes sociales, en un ambiente interior tranquilo y con luz tenue, pensando en cómo empezar un negocio online en 2026

Hay un momento muy concreto en el que empiezas a equivocarte.

No es cuando no sabes nada.
Es cuando empiezas a saber lo justo para compararte.

Ves a alguien en redes hablando con seguridad, contando lo bien que le va con eso. El modelo que sea. Afiliación, automatización, servicios, marca personal… da igual. Todo suena fácil cuando lo cuenta otra persona desde el resultado.

Y entonces pasa algo muy humano:
empiezas a pensar que el problema no es el ruido, sino que tú no has elegido bien.

Si volviera atrás, no tomaría decisiones después de ver vídeos motivadores, hilos brillantes o historias de éxito contadas en cinco minutos. Porque ahí no se ve lo importante:

el martes normal.

el día sin ganas.

el proceso repetido.

Un negocio no se elige por cómo se explica, sino por cómo se vive cuando no hay aplausos.

Si empezara hoy, no preguntaría:

“¿Cuál da más dinero?”

Me preguntaría:

“¿Esto podría hacerlo un martes cualquiera, sin motivación, sin mirar resultados, y aun así seguir?”

Porque el dinero no llega por elegir el mejor modelo.
Llega por aguantar cuando deja de ser emocionante.

Y eso solo pasa cuando el camino, aunque cueste, no te pesa cada mañana.


No intentaría automatizar antes de entender

Portátil sobre un escritorio mostrando un diagrama de automatización complejo, con un cuaderno abierto con notas manuscritas en primer plano.
Automatización (sin humo)

Aquí sí que me he equivocado más de una vez.

Ese momento en el que descubres una herramienta nueva, ves flujos automáticos, dashboards preciosos y piensas:

“Vale, ahora sí. Esto me va a ahorrar un montón de tiempo.”

Y no.

Si volviera atrás, no intentaría automatizar nada antes de haberlo hecho mal, lento y a mano. Porque lo que nadie te dice es que, cuando automatizas sin entender el proceso, no ganas orden: multiplicas el caos.

Yo he pasado horas montando sistemas para cosas que aún no estaban claras. Flujos que parecían muy pro… pero que en el fondo solo ocultaban un problema: no sabía exactamente qué estaba haciendo ni por qué.

Si empezara de nuevo en 2026, haría algo mucho menos glamur:

1
haría el proceso manual
2
me equivocaría
3
lo repetiría varias veces
4
y solo cuando pudiera explicarlo sin pensar, pensaría en escalarlo

La automatización funciona cuando ya sabes qué quieres que pase. Antes de eso, solo te hace ir más rápido… en la dirección equivocada.


Bloque clave

No confundiría estar ocupada con estar avanzando

Este error es silencioso. Hacer muchas cosas da sensación de progreso, pero no siempre lo es. Cambiar de estrategia, probar herramientas nuevas o abrir ideas “por si acaso” suele cansar mucho… y construir poco.

Si volviera a empezar, mediría el avance de otra forma:

¿Entiendo mejor lo que hago que hace tres meses?
¿Estoy construyendo algo o solo reaccionando?
¿Esto va a seguir aquí dentro de tres meses?

Si la respuesta era no, daba igual lo ocupada que hubiera estado: no estaba avanzando.


No empezaría de cero cada vez que dudo

Cambiar de rumbo puede ser una decisión valiente.
Cambiar cada pocos meses suele ser solo miedo disfrazado.

Ese momento en el que algo no despega rápido, empiezas a mirar alrededor, ves otra opción “mejor” y te dices:

El problema es que cada reinicio no te deja en cero.
Te deja un poco más cansada y con menos confianza que antes.

Y no es una sensación personal: incluso modelos clásicos de aprendizaje muestran que el crecimiento real es lento al principio y que la mayoría abandona justo antes de que empiecen a verse resultados.

Uno de los mayores errores al empezar un negocio online es pensar que esta vez sí será la buena… solo porque es distinta.

La mayoría de proyectos no fallan por malos.
Fallan por no haberles dado tiempo.


Entonces… ¿qué haría distinto?

Haría menos, pero mejor.

Elegiría una habilidad clara.

Un problema real.

Un camino que encaje con mi forma de vivir, no con la moda del momento.

Y avanzaría despacio, pero con dirección.

Los negocios que funcionan no empiezan con prisa.
Empiezan con decisiones tranquilas y sostenidas.

Así que si estás leyendo esto ahora, justo antes de empezar 2026, quizá no necesitas una idea nueva.

Quizá solo necesitas dejar de hacer lo que ya sabes que no te está funcionando.

Y eso, aunque no haga ruido, es un muy buen punto de partida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *